Los Economistas Clasicos

Thomas Robert Malthus: Nació en 1766 y murió en 1834. Fue clérigo, escritor y profesor de Historia de la economía política. Estudio Matemáticas en Cambridge. en 1798 apareció su ensayo sobre le principio de la población que le dio forma perdurable. En 1820 publicó los Principios de Economía Política. En su obra, se rebela contra la visión optimista sobre el futuro de la humanidad que tenían sus compañeros. Según su enfoque, los vicios y miseria que azotan a las personas no deben atribuirse a las instituciones sociales, sino a la fecundidad de la raza humana. La población, cuando no es controlada, se incrementa geométricamente, mientras que las disponibilidades alimenticias solo crecen, como mucho, en forma aritmética. En consecuencia, el número de habitantes, superaría la cantidad de alimentos necesarios para mantenerlos.
 Según Malthus las guerras, las epidemias y las plagas, resultaban necesarias para regular la  población: "El hombre, parece ser el último y más terrible recurso de la naturaleza". Este  especialista vivía preocupado por el riesgo de un "atascamiento general"; así llamaba él a una  inundación de mercaderías sin posibles compradores. Para defender sus argumentos, Malthus sostenía que existían dos Categoría de producto: esenciales y no esenciales. Con los bienes esenciales, es decir, los alimentos, nunca habría problemas de saturación, pues una mayor disponibilidad de estos automáticamente crearía su propia demanda en forma de aumento d la población. En el caso de los bienes no esenciales, el problema era diferente, pues el equilibrio de los mercados de este tipo de bienes dependería de los gustos de quienes gozan de rentas suficientemente y capitalistas. Para Malthus estos problemas se resolvían si se estimulan los gastos de los ricos y del Estado. En particular, este economista señalo que una estrategia adecuada podía consistir en construir carreteras y realizar otras obras publicas, y en que los terratenientes y otras personas con medios contratasen trabajadores para construir, mejorar y embellecer sus terrenos y propiedades. Por ello argumento que, para contrarrestar una posible superproducción convenía mantener los ingresos de los terratenientes, pues éstos desempeñaban la función socialmente destacable de gastar sus rentas en un consumo suntuario, y al obrar así, contribuirían a mantener el nivel de la demanda agregada.

David Ricardo: (Londres, 19 de septiembre de 1772 a 11 de octubre de 1823) fue un economista ingles de origen sefardí-portugués, miembro de la corriente de pensamiento clásico económico, y uno de los más influyentes junto a Adam Smith y Thomas Malthus. Continuó y profundizo el análisis del circuito de producción de la republica, cuyo origen se remonta al fisiocratismo. Es considerado uno de los pioneros de la macroeconomía moderna por su análisis de la relación entre beneficios y salarios, uno de los iniciadores del razonamiento que daría lugar a la ley de los rendimientos decrecientes y uno de los principales fundadores de la teoría cuantitativa del dinero. Es por ello que es invocado por familias de pensamiento económico muy diferentes, desde los neoclásicos a los Marxistas ingleses. Fue un hombre de negocio, especulador exitoso, agente de cambio y diputado, logrando amasar una considerable fortuna.

Adam Smith: nació en Kirkaldy, escocia, n 1723 y murió en Londres, en 1790. Estudio Ciencias Morales y Políticas y Lenguas en Oxford. Se lo considera el fundador de la escuela clásica. En 1759 apareció su Teoría de los sentimientos morales, y a partir de ese momento se dedicó más a la jurisprudencia y a la economía que a las doctrinas morales. En 1776 publicó la investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones. Saltó a la fama de inmediato, y su reputación quedó establecida para siempre. Poco antes de su muerte, la mayoría de sus manuscritos fueron destruidos por expreso deseo suyo y sin dar explicación alguna. Para Smith, la solución al funcionamiento económico de la sociedad se basa en las leyes del mercado y en la interacción del interés individual y la competencia. El empresario se ve obligado x las fuerzas de la competencia a vender sus mercaderías a un precio cercano al costo de producción debe ser lo más eficiente posible para mantener sus costos bajos y permanecer en condiciones competitivas. La mano invisible del mercado no solo asigna las tareas, sino que dirige a las personas a elegir la ocupación y hace que se tengan en cuenta las necesidades de la sociedad. De la misma manera, el mercado determina cuáles son las mercaderías que deben producirse. La esencia de la economía de mercado es que en ella todo se convierte en mercadería con un precio y que la oferta de estas mercaderías es sensible a los cambios de precio. Adam Smith fue el gran defensor del Laissez Faire: la no intervención del gobierno en los asuntos económicos. A su juicio, los gobiernos son ineficientes y proclives a otorgar privilegios especiales en detrimento de la sociedad. Para promover el bienestar, las mejores medidas son el estímulo del propio interés y el desarrollo de la competencia. El economista destacó los efectos de la acumulación de los beneficios de los empresarios, pues se reinvierten en maquinaria, lo que implica mayores posibilidades de división de trabajo y de aumento de la producción y, por lo tanto, conducirá a una mayor riqueza. Por ello, Adam veía en la acumulación de los beneficios del motor que pone en movimiento el mejoramiento de la ciudad. Esta teoría viene condicionada por la distribución de la renta entre las diversas clases sociales y, más particularmente la parte que no va a los capitalistas y a los terratenientes. No es probable que los asalariados reciban lo suficiente para permitir "excedente" alguno sobre sus necesidades, mientras que los otros dos grupos sociales si pueden tener fondos suficientes para financiar inversiones y para sostener sus niveles de vida normales. El excedente podrá destinarse a la ampliación del consumo, pero la sociedad seria mejor que este excedente de fondos se ahorrara. De esta forma las rentas se convertirían en fondos que mas tarde ampliarían la producción. Los capitalistas eran los agentes principales por cuyo intermedio la renta se convertiría en acumulación. La cantidad de los beneficios se podría considerarse el determinante básico del ritmo de acumulación y, a su vez, de la tasa de expansión económica.